masturbantes anheladas.
Besé ese tierno cuerpo de caramelo
que baja el cielo a su piel,
froté contra mi su gloria,
su enloquecedora gloria de sabor perfección.
Si tus manos fueran lluvia en día soleado,
acariciando al viento en su caída,
¡Y qué tesoro habría al final un arcoiris de tus manos!
Y si tus manos fueran noche
olvidaría mis sueños
por contemplar las estrellas
los destellos de tus dedos.
Cómo quisiera que fueras, en lugar de mujer,
una mano delgada y suave.
Diego Xitec Martínez Carrillo.
Universidad de Guadalajara (2006) Creadores Literarios. Editorial universitaria: México.
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